La Música Clásica Nos Hace Más Inteligentes
-¿Porque le damos tanta importancia a la música? Es difícil de entender a primera instancia, que es la música, pero podríamos empezar con ésta definición:
Del latín. musicus, y este del griego. mousikÕj. adj. Perteneciente o relativo a la música. Instrumento
Del latín. musica.
1. f. Melodía y armonía, y las dos combinadas.
2. [f.]Sucesión de sonidos modulados para recrear el oído.
3. [f.]Concierto de instrumentos o voces, o de ambas cosas a la vez.
4. [f.]Arte de combinar los sonidos de la voz humana o de los instrumentos, o de unos y otros a la vez, de suerte que produzcan deleite, conmoviendo la sensibilidad, ya sea alegre, ya tristemente .
Otra definición más hacia la música como fenómeno físico sería:
“Una secuencia de sonidos que viajan en el aire en forma de golpeteo que retumba en nuestros oídos produciéndonos una serie de diferentes reacciones a nivel cerebral y espiritual” .
Aunque las anteriores son correctas, no se acercan ni remotamente a una buena definición de música, y es que ésta, es mucho más que el simple hecho físico de la fuerza cinética causando cambios químicos en nuestro organismo. Opino de forma muy personal que la definición más certera de lo que es la música en sí, tiene que tener un buen porcentaje de subjetividad y solo unas cuantas pizcas de lógica y ciencias físicas.
Soy de la feliz opinión que para encarar el problema con el que iniciamos estas líneas tendremos que irnos a lo que nos produce la música, y no a lo que produce el sonido.
Antes que nada la música nos produce estados de ánimo, recuerdos ligados a ciertos compases que evocan momentos significativos de nuestra existencia o mejor aún, una sublime sensación de éxtasis.
Mientras más compleja sea la partitura, más obrará sobre nosotros, es por eso que la mal denominada “Música Clásica ” transforma nuestro cerebro creando nuevas conexiones sinápticas y todos sabemos que a mayor cantidad de conexiones sinápticas mayor es el índice de inteligencia y todo como resultado de escuchar una partitura compleja con una exposición de nuestros oídos a un amplísimo rango de sonidos, todos acompasados y ensortijados . Pero ¿por qué solo la “música clásica” produce ese efecto de “Gimnasia Cerebral” y no una buena Cumbia o quizá un enfurecido Rock & Roll? La respuesta se haya en el sonido mismo, éste no es complejo, la partitura es normalmente cuadrada y repetitiva, básicamente podremos afirmar que es una música hecha para llegar a nuestro cuerpo, nos dan ganas de bailar de inmediato, pero no hace ningún efecto en nuestro cerebro, bueno... esto no es del todo cierto, pues en muchas de las veces, aunamos nuestro deseo de bailar con el de la excitación y como resultado subimos más el volumen hasta el punto de matar unas miles de neuronas quedándonos un poco más tontos que antes.
La música clásica se divide en una buena cantidad de géneros, normalmente cada uno de ellos tiene que ver con una cronología específica, y es tan variada en sus ritmos, compases e instrumentos que el solo hecho de integrar a toda la música compleja bajo un “Mega genero” con el nombre de “Clásica” es como tratar de integrar todos los tipos de alimentos con un solo nombre.
¿Pero porque si la música clásica otorga tantos beneficios y es tan variada es tan mal recibida por el grueso de la población? La respuesta aunque sencilla tiene muchas aristas, en primer lugar, hay que tener en cuenta el factor cultural, la mayoría de la gente solo tiene una preparación básica y con esto me refiero a la educación superior, pues los pocos que llegan a ella son parcialmente expuestos al conocimiento, sin que éste sea holístico y solo se ocupe de alimentar el lado práctico y científico de los individuos, dejando a un lado la parte sensitiva , cosa que por cierto no se hacía en tiempos pretéritos. Esto último resulta desastroso al momento en que cualquier persona con las carencias culturales antes mencionadas es expuesta a la música culta ó trascendental, (como yo prefiero definirla) pues lo primero que siente es una reacción de autoprotección, el cerebro se protege ante la complejidad de los sonidos y el despliegue de procesamiento que tiene que realizar para poder entrar en una homeostasis neuronal ante tan alto índice de estímulos a que es sometido y por tanto la reacción más común es el adormecimiento, así el cerebro simplemente se desconecta y se desentiende de esa complejidad de estímulos que literalmente le agraden.
Es por eso que para poder disfrutar de una buena pieza de Bach se necesita de un aprendizaje en donde se le entrena al cerebro, primero a no dormirse y segundo a escuchar y disgregar en lo individual, cada uno de los sonidos existentes en una pieza musical compleja, una vez logrado esto, con bastante resistencia cerebral y tiempo de por medio, se puede entrar en un éxtasis que normalmente no se da de otra forma, pues el cerebro aprende y se acostumbra, crea un sin fin de conexiones dendríticas nuevas con las que se da mayor complejidad así mismo y como recompensa, se liberan en el torrente sanguíneo una buena cantidad de endorfinas . Dicho en palabras mas sencillas, el cerebro libera unas sustancias que producen placer y relajación, pudiendo en mucho de los casos “ver la música” y transportarse a lugares cronológicamente lejanos, en fin, es una de las formas mas puras de placer, siendo por eso que a la música se le conoce como “la forma más pura de arte” , pues solo entran en juego uno solo de nuestros sentidos (el oído) (aunque esto ultimo es rebatible, pues estudios contemporáneos han demostrado que también escuchamos por la piel y algunos otros órganos internos ) y a partir de allí podemos disfrutar de las sensaciones que ésta produce tanto física como espiritualmente.
Es por todo lo anterior que les invito a escuchar música trascendental o culta, hay de todos los ritmos, gustos y personalidades, con esto no quiero decir que dejen de oír toda la demás música, pues como dejé claro en líneas anteriores del presente texto, hay música para todas las ocasiones, pero si lo que queremos es disfrutar y en el proceso hacernos más inteligentes, pues la respuesta es sencilla: “La Música Clásica”





